jueves, 25 de noviembre de 2010

25 de noviembre

Cada año, cada 25 de noviembre, cada 8 de marzo, cada 10 de diciembre hacemos el balance: ¿cómo estamos las mujeres?, ¿cuánto hemos avanzado? Las respuestas son tan duras que el optimismo se vuelve un reto: aún las mujeres somos las más pobres de los pobres, aún la violencia nos acosa, aún la muerte materna tiene varios ceros a la derecha, aún la participación política es débil, aún…
Las cifras son una evidencia: el 32,3% de asambleístas son mujeres, el 6,3% de alcaldes son mujeres, el 87% de las denuncias de violencia son de mujeres, el 52% de los pobres son mujeres. Saldos rojos todavía. Aquello de que la deuda social, política y económica de las mujeres son una brecha enorme, son una deuda histórica, son una muestra de la desigualdad, de la injusticia, sigue siendo cierto.
Es verdad, hemos avanzado y mucho. Negarlo sería desconocer el trabajo de las mujeres que estuvieron antes que nosotras, de todas las manuelas, las hipatias, las nelas, las marías, las madres, las hermanas, las hijas, las tantas mujeres que nos han permitido estar en lugar en el que estamos. A fuerza de lucha, de principios, de ideales, a fuerza de lo que somos y hemos sido siempre, empezamos a contar con estadísticas alentadoras: el gabinete presidencial está compuesto por un 42% de mujeres y el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de un 57% de mujeres: de siete miembros, cuatro somos mujeres.
Sin embargo, tengo que decir que para mí las cifras no son suficientes. En este momento político que vive nuestro país, hace falta que seamos, que estemos en cantidad porque es muestra de la participación, pero a esa cantidad hay que impregnarle mayor calidad política, técnica, humana y ética. No nos perdamos en las cifras, no por llegar, no por estar, debemos pagar un costo alto e injusto
Tenemos que marcar la historia de este nuevo siglo, mejor de lo que hemos venido haciendo, con la misma pasión y la misma inteligencia con la actuaron las mujeres libertarias que nos abrieron el camino. Mi compromiso con las mujeres, con mi país, es seguir firme, luchando por nuestros derechos, fortaleciendo la política, consolidando la democracia para que las mujeres que vienen detrás nuestro encuentro una patria más justa, más equitativa, más solidaria.

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