Ayer, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social hizo la convocatoria pública a los ciudadanos y ciudadanas a organizar las veedurías para vigilar los procesos de selección y designación de la primera autoridad de la Fiscalía General, de la Procuraduría General y de las superintendencias de Bancos y Seguros, Compañías y de Telecomunicaciones.
Las veedurías son esenciales para estos concursos públicos. Son la mirada objetiva, la observación oportuna, la crítica imperiosa, el aporte ineludible y hasta la denuncia, si es necesario, para evitar que los procesos se afecten por trampas, por injerencias peligrosas, por intereses poco democráticos.
Es importante darle el mérito que merece esta nueva forma de elegir autoridades, pues solo mirando el pasado reciente, es indiscutible que hay valores agregados. ¿Cuándo una designación de autoridad se hacía con veedurías ciudadanas, con impugnaciones? Ahora, personas de cualquier sector del país, sin importar su nivel de educación, sus recursos económicos, su origen… pueden observar estos procesos. Hasta hace poco, la designación de autoridades de control era un derecho exclusivo de las clases políticas y económicas que gobernaban el país, por ello, es injusto negar este cambio en la manera de designar autoridades.
No pretendo asegurar que estos procesos sean perfectos, es más, creo que siempre habrá mejores formas de llevarlos adelante. Pero es razonable reconocer que son distintos porque no se harán entre cuatro paredes; porque estarán bajo escrutinio público; porque los medios de comunicación no especularán con una lista de nombres sobre los cuales se contarán votos; porque no será un proceso sin control social; porque la información será pública; porque este es un tiempo distinto.
Amigas, amigos, necesitamos de su apoyo, de su participación cívica, de su aporte ciudadano. Organicen las veedurías, vigilen estos procesos, acompáñennos, hagan su parte en esta forma distinta de elegir autoridades de control.
Las veedurías son esenciales para estos concursos públicos. Son la mirada objetiva, la observación oportuna, la crítica imperiosa, el aporte ineludible y hasta la denuncia, si es necesario, para evitar que los procesos se afecten por trampas, por injerencias peligrosas, por intereses poco democráticos.
Es importante darle el mérito que merece esta nueva forma de elegir autoridades, pues solo mirando el pasado reciente, es indiscutible que hay valores agregados. ¿Cuándo una designación de autoridad se hacía con veedurías ciudadanas, con impugnaciones? Ahora, personas de cualquier sector del país, sin importar su nivel de educación, sus recursos económicos, su origen… pueden observar estos procesos. Hasta hace poco, la designación de autoridades de control era un derecho exclusivo de las clases políticas y económicas que gobernaban el país, por ello, es injusto negar este cambio en la manera de designar autoridades.
No pretendo asegurar que estos procesos sean perfectos, es más, creo que siempre habrá mejores formas de llevarlos adelante. Pero es razonable reconocer que son distintos porque no se harán entre cuatro paredes; porque estarán bajo escrutinio público; porque los medios de comunicación no especularán con una lista de nombres sobre los cuales se contarán votos; porque no será un proceso sin control social; porque la información será pública; porque este es un tiempo distinto.
Amigas, amigos, necesitamos de su apoyo, de su participación cívica, de su aporte ciudadano. Organicen las veedurías, vigilen estos procesos, acompáñennos, hagan su parte en esta forma distinta de elegir autoridades de control.
